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Cuando pensamos en el nombre del Restaurante quisimos recordar la leyenda de Oyó en África y recuperar la simbología de las 6 calabazas. En las entrañas de África, lo que hoy conocemos como el noroeste de Nigeria, se asentó durante siglos el Imperio de Oyó, un importante Estado Yoruba. En el siglo XIV se consolidó en uno de los estados más vastos del África precolonial.

La tribu que reinaba en Oyó era yoruba, y como todos los yorubas tenía el don de conectar con la naturaleza y el más allá. En Oyó, la tierra en la que se venera a Shangó, sus lugareños eran capaces de adivinar el futuro y prever los peligros.

Así pues, cuenta la historia que Oyó era un lugar rico en oro, y por tanto estaba en el punto de mira de aquellos que codiciaban sus riquezas. Gracias al poder de la evocación y conexión con sus deidades, los habitantes de Oyó supieron que el peligro les acechaba y que su poblado iba a ser asaltado.

No podían huir, pero tampoco iban a permitir que les robasen lo que era suyo. Entonces, decidieron esconder su oro y sus riquezas en el interior de seis calabazas gigantes.

Llegaron los asaltantes al poblado en búsqueda del oro, pero no lo encontraron. No buscaron en el interior de las seis calabazas gigantes y no pudieron robar las riquezas de la tribu yoruba.

Desde entonces, las calabazas están asociadas a la prosperidad. Gracias a ellas, los yoruba pudieron mantener su tesoro a salvo.

Hoy en día existen distintas rutas en Nigeria que pasan por Oyó, en las que se visitan los actuales talleres de calabazas.

La historia, por tanto, sigue viva.

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